Al realizar una selección masal de Cariñena Negra de viñas viejas de cinco costers diferentes de la zona climática de Porrera, reproducimos accidentalmente una mutación genética espontánea de una Cariñena Negra muy antigua, que había mutado el color de la uva de negro a blanco.
En 2008 plantamos el coster con la selección masal para Planetes Clàssic. En 2010 vimos el primer racimo, y fue cuando descubrimos, entre los 9.000 cepas, las primeras 15 Cariñenas Blancas.
Hicimos un análisis de los parámetros que presentaba esta variedad de uva y nos sorprendió su grado alcohólico bajo, el pH bajo y una acidez excelente. Así que, en 2011, empezamos a injertar una viña plantada en 1999, para trabajar desde el principio con raíces más maduras, más profundas, y así dar por finalizada la etapa con el cabernet, que ya queríamos arrancar, ya que entendíamos que no era un buen lugar para esta variedad en nuestra región.
Así nació PLANETES Cariñena Blanca, un «vino blanco de variedades antiguas». Pero, como no está aceptada en España como variedad apta para la vinificación, empezamos el largo proceso de legalización, primero en el Departamento de Agricultura estatal y después en la DOQ Priorat.
Y, por favor, que aparezcan más vinos de Cariñena Blanca en el Priorat y en el Mediterráneo. Como dijo un sabio del vino: “Necesitamos variedades adaptadas y frescas para el cambio climático».
Y ya las tenemos: Parellada, Montonega, las Cariñenas Blancas y Negras, o las Garnachas y la Peluda.

