La importancia de la selección manual en la creación de vinos únicos

En nuestro viñedo, la selección manual de uva es un proceso fundamental para garantizar la máxima calidad en cada botella de vino. Este trabajo se realiza de manera meticulosa, grano a grano, para eliminar toda la uva que no querríamos consumir, con especial atención a las pasas o granos de uva deshidratados.

Nuestro objetivo es evitar notas de sobremaduración, compota o mermelada en el vino, elementos que pueden desvirtuar el carácter y el equilibrio del producto final. Es un proceso largo, que requiere muchas manos y mucha dedicación, y que supone un coste similar al de la vendimia de dos o tres veces.

Esta selección meticulosa nos permite llevar a cabo la fermentación espontánea con levadura autóctona de cada parcela. Así, podemos controlar la cantidad mínima de sulfitos añadidos al inicio del proceso, lo que nos permite dejar fluir de manera natural el carácter limpio y único de cada viña. Sin artificios ni máscaras, el vino refleja la personalidad del suelo, la variedad de uva y el microclima de cada parcela.

Creemos firmemente que la fermentación espontánea es la auténtica expresión de cada uva en su terreno y, por tanto, es la mejor manera de transmitir la personalidad única de cada vino. Este proceso requiere un gran trabajo artesanal, que nada tiene que ver con el concepto erróneo de «poca intervención» que a menudo se menciona, y que puede generar confusión.

Nuestra filosofía es que el trabajo cuidadoso y la selección minuciosa son esenciales para dejar que las notas que reflejan el suelo y el microclima emerjan en su estado más puro.

Por cada 1.500 a 2.000 kg de uva, solemos descartar entre 80 y 100 kg de uva dañada. Esta uva, evidentemente, no la querríamos consumir. El cuidado y la dedicación en este proceso son lo que hacen que nuestros vinos sean tan especiales y reflejen el auténtico carácter de nuestro terreno.